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miércoles, 11 de abril de 2012

TÚ, PROCURA



Tú, procura que el  grano acumulado sea suficiente, que tu humilde choza no se moje, que la leña para tu fuego sea la necesaria y, cuídate. Sobre todo, cuídate cuando llegue el invierno, porque en el invierno escasea el alimento, y los depredadores agudizan el ingenio para poder comer. 

Desconfía de quien  en primavera pasa por la puerta de tu humilde choza sin mirar y, llegado el invierno, llama para preocuparse del estado en que vives. Te dirá que si no ha venido antes es porque estaba muy ocupado…. construyendo. Construyendo una casa muy grande y muy  sólida. Una hermosa casa. Una casa común. 

Te dirá que le preocupan quienes no tienen techo porque cavan la tierra, quienes reparten el  butano, quienes  pasan los días sentados en un banco mirando a las palomas. Te hablará del peligro de permanecer en las calles, solos y sin pan, sin fuego y sin amigos con quien compartir los sueños y las preocupaciones.

 Escucharás que tu choza es demasiado pobre para ser segura, que el techo amenaza con caerse, que te mereces algo mejor sólo por ser quien eres. Que te mereces más,  algo como lo que él ha construido para dar amparo a los desheredados. Como tú. Para ti. Te dirá. Tenemos que estar juntos para protegernos. Te dirá.

 En el invierno te lo dirá.  En el invierno se acordará de ti. De una casa común te hablará. Para protegerte te dirá. Ni le escuches. Viene el invierno. No hay alimento. Es el invierno que vendrá.

Tú, procura que tu despensa sea suficiente, que tu choza no tenga goteras, que el fuego esté garantizado. Y  ten cuidado. Ten cuidado con las hermosas casas comunes que te ofrecerán. Tu casa es humilde, pero tuya.  Tienes la llave. Porque es tuya. En esa casa grande y fuerte y común tendrás una habitación para dormir, un sofá para dormir, podrás mirar la tele cuánto quieras, y en el patio podrás jugar hasta que te agotes. Podrás dormir y podrás jugar. Sólo tendrás que ir a esa casa común.

 No te lo dirá, pero tarde o temprano tendrás  que pagar una hipoteca que no podrás pagar. Aunque  seas una invitada tendrás que pagar. En la casa común y no podrás pagar. Cuando quieras darte cuenta, estarás fregando el suelo y la vajilla. Limpiando y seducida terminarás en la casa común. Para pagar. Compartiendo la cama, en la casa común. Pero no como una amante compañera, si no como una puta. Como una puta en la cama común.

¡Ten cuidado! ¡Es el invierno que ya llega! ¡Los depredadores buscarán desesperados la  comida!  Mira bien los dientes de quien llame a tu puerta. Mira sus colmillos. Te lo advierto, quien quiere protegerte en el invierno crudo que ya llega es el lobo feroz. Vestido de cordero viene el lobo feroz. Es el lobo feroz quien quiere protegerte. En el invierno quiere protegerte. Cuando falta la comida quiere protegerte. A los inocentes quiere proteger. Es el lobo feroz. ¡El lobo feroz! No quiere ayudarte. Quiere sacrificarte. Mira sus colmillos. ¡Es el lobo feroz!.

Tú, cuídate. Llega el invierno, cuídate.  Valora lo tuyo. No ambiciones más de lo que tú esfuerzo te ha proporcionado. Si no eres humilde, si codicias lo que no tienes porque  no lo has ganado con el esfuerzo del día a día, puede que no lo merezcas. Seguro que ni lo necesitas. Tu casa es tuya. Si escuchas todas las mentiras terminarás de  puta en la cama común que te está preparando el lobo feroz en su casa común. Quiere servirte como alimento en el invierno que ya llega. Quiere tu sangre. Sacrificarte. Es un lobo feroz. Tú, ten cuidado. Es fácil reconocerlos. Los lobos siempre dicen lo mismo. Tienen grandes colmillos y siempre dicen que viven para proteger a las ovejas.

En el invierno te lo dirá.  En el invierno se acordará de ti. De una casa común te hablará. Para protegerte te dirá. Ni le escuches. Viene el invierno. No hay alimento. Es el invierno que vendrá.




Aunque fue escrito pensando en los graves peligros asociados a ésta Europa decadente rendida a los principios económicos neoliberales, en éstos momentos de pactos en Andalucía, se lo quiero dedicar a mis amigos de IU.




lunes, 9 de abril de 2012

AGUAVIEJA

             Entre la niebla,
  una mariposa y un rayo de sol,
          acaso es primavera.

Siguiendo con mi particular homenaje a la figura y a la labor de nuestro Poeta Ramón LLanes, os invito a la lectura de otro bello pasaje de AGUAVIEJA. Como predijo el Poeta, Nuestra única diosa amparadora, la única Dulcinea  que aliviaba la escasez,  ofrece síntomas de despertar de su  letargo. Según parece, los dioses de Tartessos, o los reyes de Tharsis, siguen escuchando nuestras plegarias. Si no resucitan nuestras almas, ya que parece un milagro excesivo hasta para ellos, al menos que resuciten  la tierra y nuestras manos.  Es lo que todos deseamos.


                                              
                                                                   LA MINA


Nosotros teníamos metido el color de la mina, éramos vagonetas, barrenos o escoría, según tocara, pero llevábamos la mina en la sangre, en la frente y en el alma con el mejor orgullo. Nos habíamos acostumbrado al eco de la mina, al ruido profundo y a los misteriosos silencios que anunciaban malos presagios. Que no la manchen, que nadie maltrate su nombre y su honestidad.

La mina era nuestra diosa amparadora, la única Dulcinea que aliviaba la escasez y las incertidumbres y a ella se nos apegaba la vida nuestra, toda, como ofrenda a su protección. Por mantenerviva la esperanza de la gran familia la amábamos con la misma locura que se ama a la novia hermosa en las primeras caricias. Estaba allí, a nuestro lado, adepta a las "jonduras" y proclive a tragarse un millón de estrellas para nosotros, para nuestro sustento necesario. Allí permanecía como vigilante; permitía la desnudez de las grandezas, para nosotros; y por más que nos diera más le quedaba. Inacabable, nos decían. Permitía progresos, aguantaba la crisis, aligeraba los ojos, se acostumbraba a los desafíos más rigurosos.

No sé que fábulas de pretéritos vinieron a contarnos para comunicar el declive cíclico de su esperanza. No sé a que vivieron, nunca le creímos porque nosotros esperábamos que volviera a tragarse otra vez las piedras y las estrellas y estaremos aquí aún cuando se les acaben los recursos a los desafiadores de la mina para laborearla con nobleza ya aprendida, para volver a desenredarle una trenza de vagonetas camin de la mar y para que sepan que la mina es la única luz de nuestras eternidades.

Nos oyeron los dioses de Tartessos acudiendo filón por filón a sondear nuestras vetas. Nos oyeron los reyes de Tharsis, vieron una estrella fugaz anunciadora de otro futuro. Nos oyó el destino. Y vinieron, todos vinieron a enjaretar las indolencias, a devolverles luces de misterio y a callar gritos de cobardes.

Ahora resulge con la intensidad de muchos siglos, con el afino y la voluntad dispuestos a tragarse pesimismos y fechorías. Los credos han podido más, mucho más los esfuerzos. Otra vez aquí, lozana y besucona, nos embulle en tareas infinitas, pronosticando que le sobran manos para dar y le sobran minerales de buena ley para continuar complaciendo nuestra vida.

Ramón Llanes.

viernes, 6 de abril de 2012

GOBERNAR ES RECTIFICAR





Hay momentos en que es fácil llegar a preguntarse si de verdad merece la pena el sacrificio personal que conlleva la defensa de las más íntimas convicciones y el mantenimiento de los principios más profundos. Sucede, cuando  llegas a pensar que no se termina de comprender la filosofía que mueven tus acciones, o cuando se siente que los logros conseguidos son, después de asumir tantos riesgos, insignificantes comparados con los objetivos perseguidos; cuando, a pesar del esfuerzo, la soledad no disminuye y ves que no terminas de ser entendido o incluso rechazado por quienes son el fundamento de la causa que persigues. Así, compartiendo almohada con ese desaliento que a veces llega nos sentíamos en muchas ocasiones los Amigos de Tharsis durante los primeros meses de nuestra lucha para evitar la amenaza de la incineradora. Acorralados por la idea  del abandono.

Afortunadamente sólo eran momentos de debilidad que terminábamos superando entre todos. Ligeros pasos atrás que nos servían para tomar impulso ya que era más fuerte la convicción de que del resultado de nuestras acciones dependía el futuro de las generaciones venideras de tharsileños; la certeza de que nuestro desinteresado trabajo, de triunfar, traería un mañana libre de hipotecas medioambientales y un entorno saludable en donde, con el esfuerzo de todos y desarrollando las potencialidades que ofrece Tharsis, podría soñarse con un futuro de prosperidad.

Eso queríamos José y Juan Rabanete, Paco Álvarez, Turiano Viñas, Pablo Chaparro, yo mismo, Jaime, Loli Garfia, Manuela Viñas y su pareja Fernando..., en fin, quienes nos constituimos como Amigos de Tharsis. Pero, sobre todos, eso era lo que quería José Gómez, el que sin duda fue el motor y el alma del colectivo. La persona que hizo de líder, de hermano, de confesor, de apoyo, de.... , todo.

Sé que al leer estas palabras, por su naturaleza modesta, no podrá evitar ruborizarse, y que me arriesgo a sufrir un cariñoso tirón de orejas que no me merezco porque creo que hay que valorar a las personas en su justa medida. No pasa nada por su reconocer que el encuentro con José me influyó fuertemente, y que casi nos cambió la vida a todo el grupo, ya que en muy pocas ocasiones nos encontramos con personas que reunen en sí tanta humildad, tanta humanidad, tanta honestidad, tanta templanza, además de un tan elevado sentido del deber, de la lealtad y de la ética como reune José Gómez.

Años de un trato cercano y de amistad me autoriza para asegurar que en esencia es un hombre bueno, en el sentido que Machado nos enseñó. Una persona excepcional, amigo fiel que ama a su pueblo casi por encima de todo, y que dedica muchas horas de su tiempo a buscar respuestas a tantos interrogantes como tenemos sobre Tharsis. Es su Pasión. Estudiar, investigar, saber de nuestro pueblo, indagar en sus raíces, desentrañar los misterios que encierra su historia, descubrir quienes somos...para  transmitirlo con generosidad a los tharsileños y a tantos otros que se sienten igualmente interesados por nuestro pasado. Y para demostrarlo ahí están los libros que hemos publicado, o los innumerables artículos que recoge la página web de Amigos de tharsis  que edita José.

Si ya era conocido por ser un pionero del ecologismo cuando  nosotros ni sabíamos deletrear esa palabra, poco a poco se ha ido haciendo un hueco en los ámbitos culturales de la provincia, siendo reclamado como Presidente de Amigos de Tharsis, en foros y debates en que se necesita una voz autorizada sobre nuestras cosas. Es respetado y reconocido por la labor divulgativa que hace de nuestro patrimonio, por la defensa de nuestro entorno natural y de nuestra historia. Y querido.

Pues bien, mientras que esto es así, mientras que tiene las puertas abiertas en cuántos lugares se recoge alguna documentación sobre Tharsis, en su pueblo, que también es el nuestro, se da la paradoja de que el señor Alcalde, D. Lorenzo Gómez, maestro de profesión y socialista por devoción, le cierra las puertas al conocimiento de nuestra historia,  no permitiéndole investigar en los archivos del museo con el peregrino argumento de que no tiene un papel que diga que José Gómez es investigador, entre otras razones igualmente arbitrarias.

El título que tenía esta entrada era "OIGO LA PALABRA CULTURA Y SACO MI REVOLVER", pero al ser una frase atribuida a Goebbels o a Göring, para evitar polémicas y malas interpretaciones, ya que no es ese el espíritu del blog, decidí cambiarlo por una frase de Confucio, quizás más apropiada, más del estilo de José.

Sólo añadiré, que cuando se tienen las limitaciones estilísticas y los escasos recursos lingüísticos que tiene quien firma, hay asuntos sobre lo que es muy difícil escribir sin recurrir a descalificaciones e insultos. Y este es uno.

Os dejo dos enlaces del blog de  amigos de tharsis. Se corresponden con sendas entradas del año 2009 que son reveladoras del estado de las cosas en Tharsis. Hasta el día de hoy nada ha cambiado. José Gómez, y con él los Amigos de Tharsis, no podemos investigar en los Archivos del Museo de nuestro pueblo. ¿Por qué? Sacad vuestras propias conclusiones. Nosotros, con la paciencia que José nos trasmite, seguiremos esperando a que nuestro Alcalde rectifique.

http://amigosdetharsis.blogspot.com.es/2009/09/investigar-en-tharsis.html

http://amigosdetharsis.blogspot.com.es/2009/10/alcalde-despota.html







jueves, 5 de abril de 2012

AGUAVIEJA

        Las grajas se ivan,
   sólo los locos y los poetas
         miraban el cielo

                           EL MALACATE


Cuando a los hombres se les notaba el sudor oscuro de la contramina ya habían subido por la jaula del Malacate. La sangre se quedaba dentro muchas veces y los gritos se taponaban otras tantas. Su chirrido acompasado anunciaba a compás de martillo, sus ruedas sabían de las alturas y conocían las profundidades. El agua traviesa les ofrecía con asiduidad días de agotamiento por su anegación. Pero los hombres iban y venían, rumiaban la luz y las sombras en el mismo camino, habían hecho vida en la profundidad y la amaban. El misterio estaba arriba, abajo la misión del espíritu y de las manos.

Dicen que la melodía del Malacate era preludio de abundancia y también de miedo. Los hombre subían con la seriedad en toda la piel y reían al último golpe pero se asustaban de la luz. El Malacate tenía los ojos de hierro, una faz seria de gigante, brazos de garantía y alma moldeada a cada una de las pasiones de los hombres más tenidos. Era para ellos. Era el angel más cercano que tenían para los agobios. Era el salvador de incertidumbres.

De aquel ritual de entrañas abiertas se saciaban los vagones de la torba día a día. Así todo un siglo y más. Siempre con la misma ilusión, como si fuera la primera vez y fuera la última. Danza de pirita y martillo, con aire y fe siempre.

Otro día se acomplejaron los eslabones de la cadena, se fundieron los tornillos, se pudrío el hierro de la puerta y el martillo se había perdido. Vinieron a por él, le desquebrajaron los huesos, le hirieron hasta despedazarle y poco a poco fue cayendo tembloroso en la corta solicitando un aliento que se le negó.

Aquel día fue de luto en toda la mina y a partir de entonces jamás volvió a sonar la sirena llamando al trabajo.

Con el Malacate se nos fue quizás la penúltima esperanza de este tiempo.


Ramón Llanes.

miércoles, 4 de abril de 2012

LA ARCADIA FELIZ DEL CAMPO DE HUELVA







El Secretario General de UGT Andalucía ha afirmado que las condiciones sociolaborales de los trabajadores agrícolas de la provincia de Huelva son indignas. Con ello ha conseguido dos cosas: La respuesta airada de la patronal agraria amenazando con presentarle una denuncia por no aportar pruebas, y la perplejidad e indignación de muchos trabajadores agrícolas que no dan crédito a la superficialidad de las manifestaciones del Sr. Pastrana.

Que las condiciones sociolaborales de los trabajadores agrícolas son indignas es cierto, y no es  nuevo. Pero ¿Es ése el mejor análisis que puede hacer el líder sindical? ¿No quiere identificar el origen del problema? ¿No hay culpables concretos a los que responsabilizar? ¿Va a permitir que eso continúe así, o piensa hacer algo ahora que se negocia el convenio del campo?

El Sr. Pastrana debería saber que la  ausencia de conflictos en el campo de Huelva no es la consecuencia de una prosperidad generalizada que crea empleos de calidad, ni de rentas altas que inviten al sosiego. Es el estado en que quedó la situación después de la huelga del campo de Huelva en 1989. Aquel año en que UGT y CCOO consumaron la traición a los trabajadores y a la propia idea del sindicato.

Después de que éstos renunciaran a introducir las mejoras laborales y sociales que demandaba el elemental sentido común, y que se correspondían con las mejoras que se estaban produciendo en el sector, los trabajadores tuvieron que ver como sus sindicalistas pasaban a ser una comparsa de colaboradores pusilánimes al servicio de una administración que se ofrecía para tutelar a un sector que se prometía como estratégico. Permitiendo el sacrificio de las condiciones sociolaborales de los trabajadores nacionales primero, y participando en la creación de un escenario favorable para la llegada de mano de obra barata extranjera después, han realizado un servicio impagable a los hacedores del pacto tácito y de silencio que desde entonces sobrevuela  el campo de Huelva, para desgracia de los trabajadores.

No puede ser que piense que  las redacciones de los periódicos sólo recojan anécdotas porque no hay problemas; que la comunidad académica no hace publicaciones críticas porque no hay nada que criticar; que la inspección de trabajo apenas tramite denuncias porque casi no hay nada que denunciar. Nadie es tan ingenuo, supongo.

Las condiciones sociolaborales de los trabajadores del campo de Huelva son indignas y así seguirán siendo porque, salvo a los afectados, a nadie les interesan. Sería interesante ver los informes que le llegan al Sr. Pastrana al finalizar las campañas. Apostaría a que concluyen que el cumplimiento del convenio es generalizado y los conflictos excepcionales; que ellos más que nadie han contribuido a que ésta provincia sea el referente y el modelo que produce la envidia de  los demás países de la Champions League; que seguirán trabajando sin descanso para que los ciudadanos españoles tengan preferencia y profundizando en la integración de los inmigrantes, en…bueno, en lo que quieran decir. Más o menos, en que seguirán esforzándose para que Huelva sea la  Arcadia Feliz que cantaran los poetas griegos.

Lástima que sus faunos sólo toquen la flauta, que  las ninfas no puedan contar el acoso de muchos de esos sátiros que aquí llamamos empresarios. Pastrana tendría sus pruebas, y todos los demás motivos para la vergüenza.

             

lunes, 2 de abril de 2012

EN RECUERDO DE MI AMIGO ANTONIO








Quiso la primavera dejarlo sin aliento, sin sombra, enmudecido; derribarlo del suelo donde arrancó su herida, pararlo en seco.  Devolverlo al útero donde no existe el frío, donde la piel no es materia doliente si no golpes de viento con aroma de eucaliptos y pinos.
Devolverlo  donde la luz amamanta a cherrines   y acaricia el  gorjeo de alegres gorriones; donde la sangre es sol, los nervios luna, y los huesos la niebla cegadora que empapa los jarales.
Eso quiso la misma primavera que le sopló la vida.
Ahora, ya polvo mudo, un templado relámpago en la memoria inmensa de la mina vive esparcido al viento, como quiso vivir, eternamente viajero sobre los mismos cerros y escorias donde exprimió generoso la vida y derramó, igual de generoso, al mundo su semilla.
Terminó la escala de su cuerpo mortal y regresó al comienzo, al misterio infinito. 
Aunque quiso la muerte ejercer de tirana, someterlo  a la soledad de yacer envuelto en el silencio aislado de todo lo que amó, la primavera y  Antonio tenían otros planes.
Ahora nuestro amigo Antonio Rodríguez Medel es un elemento errante de ésta  primavera bulliciosa que todo lo renace en La Divisa.

SOBRE AGUAVIEJA DE RAMÓN LLANES. EL SANDALIO







Fue en 1998 cuando terminó de ver la luz AGUAVIEJA, libro de agradable lectura e indudable atractivo para cualquier persona pero fundamental para todo aquel que se sienta tharsileño. 
Se podrían destacar muchos aspectos de ese “cuaderno de nostalgias” con que nos obsequió Ramón Llanes. En mi humilde opinión, una gran parte de su belleza se debe al sacrificio de la obsesión estética que impregna su obra en favor de una prosa esmerada pero sencilla que resultase asequible para las personas que deberían ser los naturales lectores de éste trabajo.
Y esto que seguramente no fue fácil, le reporta al poeta un plus de gratitud de quienes no estamos especialmente introducidos en el lenguaje cultivado. Un mérito que debe resaltarse, ya que no es fácil escribir para todos. 
Aquí Ramón lo consigue anteponiendo el fondo, dando primacía al mensaje que, si no me equivoco, es el de  la nobleza y la ética de una sociedad y un ambiente ya perdido.
 Y llega al objetivo no sólo haciéndolo cercano y asequible para todos, sino además, sabiendo mantener el equilibrio con una estética poetica que si no brilla en exceso creo que es para no distraernos a los lectores de los objetivos perseguidos por el poeta. 

Para mí AGUAVIEJA es el mirador donde a veces me asomo para encontrarme con lo que fui, con lo que fuimos como sociedad y como pueblo.  Un libro que me sirve de máquina del tiempo para transportarme hacia sensaciones durmientes u olvidadas algunas veces y que en otras ocasiones me lleva hacia aquellos escenarios por donde, aún siendo muy joven o apenas un niño, transitaba de la mano de esa inocencia casi perdida en donde comenzaba a intuir esas singularidades que nos hacían especiales como pueblo y únicos como personas.
No cabe duda de que eran tiempos muy alejados de las globalizaciones  y de los patrones de conducta estándar que hoy se nos imponen y que han terminado relativizando todas esas pequeñas cosas que nos son propias y dan sentido a la existencia en el medio rural.

  Ahora corresponde a cada lector encontrar a través de las páginas y de los diferentes paisajes de éste libro imprescindible sus propias nostalgias, sus íntimos recuerdos o su espejo. Para quienes por su edad o por sus circunstancias no conocieron a las personas, o no conocen algunos de los entornos que Ramón nos retrata, es sin duda una manera amable de iniciarse en el conocimiento de lo que también fue la “Tierra Madre” en algún momento de nuestra joven pero rica historia. También para entrar en el conocimiento de nuestras tradiciones, en nuestro patrimonio natural  o en  la cultura que nos diferencia y nos acerca a otros pueblos del entorno.

Aunque es la percepción subjetiva de una realidad positivamente deformada al  pasar por el filtro de los ojos y del sentimiento de un Poeta, no hay nada inventado. Son personajes ciertos, paisajes no idealizados  sino reales aunque, eso sí, recompuestos por Ramón para goce y deleite de todos los tharsileños que no tenemos el talento de poner en palabras las emociones y el sentimiento que encierra AGUAVIEJA.

 Con una lectura sosegada, dejándonos llevar por las palabras y el sentimiento, creo que sin grandes esfuerzos, nos reconocemos como parte integrante de esos paisajes, de aquel momento o cercanos a aquellas personas que nuestro paisano nos presenta.

Tenemos la suerte de disponer de un Poeta de la talla de Ramón Llanes. Por eso creo que es sólo cuestión de tiempo o de que cambien algunas cosas y personas el que algún día tenga en su pueblo, que también es el nuestro, el reconocimiento que su humanidad y su obra merece. Así lo espero y, porque supondría que marchamos por la senda correcta, también lo deseo.

Ramón Llanes no me ha puesto objeciones. Por lo tanto, tengo la intención de poner en éste sencillo blog gran parte de AGUAVIEJA como homenaje a su labor y como homenaje a nuestra memoria. Hoy, por la proximidad con el día en que los tharsileños celebramos el Sandalio, te invito a que leas y recrees, en la memoria al menos, EL SANDALIO que Ramón nos contó. Espero que disfrutes.



EL SANDALIO





Entre vueltas y vueltas, trenzadas suavemente las manos por alguna razón, aprendimos las coplas y el baile de tan insólito festejo. Se celebraba la gloria o tal vez fuera un canto más a la alegría o la convivencia. Y es allí todos los años, en las espirituales encinas de El Barrito a donde comparecen los canastos con el bollo en busca de un cobijo que se da por hecho.


En el corro supimos del lenguaje de los ojos y de la impaciencia de las manos. Una eterna observación; vuelta, copla y baile para quedarte en el lugar que te brindan los primeros signos del romance. “Hasta los limones saben que nos queremos los dos”, hasta conseguir enlazar tu mano con la mía y gozar por tal placer bajo el suspiro centenario de la risueña encina.


El Sandalio trae los latidos de la primavera insinuándose en el campo y el primer olor fuerte a chorizo de la última matanza. Perdura en la intimidad de las mujeres su pretensión amorosa y en las niñas la sublimación de sus encantos. Es tiempo de amor, algo quedará en la tierra como ofrenda a ese nuevo retoño del desasosiego, algo entre las manos del corro, el vino y el calor de las retinas que nos recordará una primavera distinta.


La cafetera sirve otro manjar antes de la partida. Las voces y los cantos se mezclan en la tarde novicia con sones de clarinete propiciando el revuelo que la ocasión había preparado.


El Barrito es mesón acogedor de caminantes y posada imperturbable a la intemperie que yace en los aledaños de un paraíso pueblerino, localista y único. Es El Barrito la alfombra que acaricia los pies cansados y enaltece las luces del amor primero.


El Sandalio recupera la unión esparcida tanto por las calles, hace de consejero, confesor y padre; recompone las sonrisas adormecidas y se limita a devolver al hombre otra cadencia y un íntimo suspiro de mujer.



Ramón Llanes




Datos personales

Nací en el verano de 1962 en Tharsis.Aunque la mayor parte del tiempo la he pasado en esa mina también he vivido en otros lugares de España y Europa. En mi biografía nada reseñable. Nada de lo que sentirme especialmente orgulloso. Soy, eso que se dice, un tipo corriente. Aunque eso sí, debo confesaros que he vivído.